La finca

Finca Binillubet es una explotación agrícola y ganadera situada a las afueras de Es Mercadal, en el centro de Menorca, con una extensión aproximada de 88 hectáreas. La finca está dedicada principalmente a los pastos y cultivos forrajeros, y cuenta con un rebaño de alrededor de sesenta vacas lecheras, además de cerdos, gallinas y caballos. Binillubet queda dividida por la carretera general Me-1 y el Camí d’en Kane, lo que hace que su acceso sea muy sencillo y de paso. Durante muchos años, la producción principal fue la leche, que se entregaba a Coinga, y con el tiempo la explotación se ha orientado hacia la elaboración de queso artesano con Denominación de Origen Mahón-Menorca. En la misma finca se ubica la Tienda donde pueden encontrar todos nuestros productos.

Nuestra historia familiar

La finca pertenece a la familia Orfila desde 1992, cuando don Arcadio Orfila Llopis la adquirió a la Familia Pasarius con la idea de mantener viva la actividad agrícola y ganadera tradicional. Desde entonces, la familia ha ido mejorando poco a poco todas las instalaciones: establos, sistemas de ordeño, zonas de pasto, espacios de elaboración y cámaras de curación. El objetivo siempre ha sido el mismo: trabajar bien, con respeto por la tierra y por los animales.

Las personas que hacen posible nuestro queso

La elaboración del queso en Binillubet está en manos de Pedro Marques y Laura Pallicer, una pareja de Ferreries que ha estado siempre vinculada al campo. Forman parte de la finca desde hace más de veinte años, y su experiencia, dedicación y manera de trabajar se notan en cada detalle del proceso. Pedro se encarga del manejo del ganado y del día a día en la explotación, mientras que Laura participa en la elaboración, la curación del queso y la atención en la tienda. Su compromiso y su forma de entender el trabajo son una parte fundamental de la identidad de Binillubet.

Cómo elaboramos nuestro queso

En Binillubet elaboramos nuestro queso siguiendo el método artesanal tradicional de Mahón-Menorca, un proceso que para nosotros es la clave de su calidad y de su sabor. Todo empieza con la leche fresca de nuestras vacas, ordeñada diariamente en la finca. La calentamos a baja temperatura y añadimos cuajo natural, permitiendo que la leche coagule de forma lenta y controlada. Cuando la cuajada está lista, la trabajamos a mano y la moldeamos con el paño de algodón típico de la isla, dándole su forma característica. Después, cada pieza pasa por un baño de salmuera, que refuerza su estructura y aporta el equilibrio justo de sabor.

El valor de la maduración

La última fase —y una de las más importantes— es la maduración. En nuestras cámaras, cada queso se cuida durante semanas o meses: lo volteamos, lo observamos y tratamos su corteza de manera tradicional para que desarrolle su aroma y textura propios. Este proceso, hecho sin prisa y con atención diaria, es lo que define nuestro producto: un queso auténtico, ligado a la tierra y elaborado con el mismo método que ha dado forma al Mahón-Menorca desde hace generaciones.